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Showing posts from May, 2020

Herida

Cada dos semanas mi gata blanca regresa herida a la casa, pelea con el gato vecino y vuelve llorando a la puerta con algún rasguño en el cuerpo Yo la regaño y le explico con mis palabras inservibles, que no debe meterse en problemas y con los ojos llorosos le ruego que se quede conmigo y no salga Pero mi gata blanca no entiende lo que le digo y cada dos semanas regresa sangrando Yo le limpio las heridas, llamo al médico que conoce de memoria mi voz angustiada y miro los ojos verdes de mi gata blanca acostumbrados a cazar, a pelear, a resistir las uñas afiladas de otros animales en su piel La miro suplicándole que no se vaya que ponga siempre su nariz fría contra mi cara, y descanse su pequeña cabeza sobre la palma de mi mano Pero mi gata blanca no entiende lo que le digo y sus ojos verdes miran al sol

Invisible

Rompo una botella de vidrio sin querer, sobre el suelo de la casa El líquido rueda por el piso y cristales de todos los tamaños cubren las baldosas del apartamento Recojo las esquirlas me corto un par de veces los dedos envolviendo los trozos afilados en papel periódico Creo hacer un buen trabajo, pero triángulos pequeños, diminutos, medianos, punzantes, aparecen durante días sobre la superficie que piso Me inclino para recogerlos creo asegurarme de que, esta vez sí, me deshice de todos y me digo que tu ausencia es como estos vidrios invisibles que sin querer me hacen pedazos los dedos

Tacto

He tocado durante años la palma de tu mano abultada, algo áspera, con pequeños cerros blandos que se suceden La conozco de memoria, sé dónde está la superficie rugosa, dónde se vuelve más tersa y parece que las líneas de la mano tuvieran un relieve sutil como hilos suaves que corren en una dirección El resto de tu piel es más lisa, no como la de tus manos, el resto es toda cálida huele a jabón, a tronco, a cielo limpio Mis palmas conocen la sensación de tu pelo entre mis dedos, cómo te queda cuando te lo dejas largo y cómo se siente cuando en un arrebato te lo quitas todo haciendo que tu cabeza sea una superficie áspera y dulce Te toco y sé que vives te repaso y sé que vives y eso es suficiente

Pez

Intento atrapar este pez huidizo que salta entre mis manos buscando volver al agua Trato de retenerlo llevando mi fuerza a los dedos de las manos pero es hábil, y el poema escapa

Menta

Lavo las hojas de la planta de menta para curarla de la peste que quiere secarla Con un cuenco de agua, metálico limpio cada hoja de la miel dañina que la recubre La jarra de agua suena, destemplada y su música me acompaña a cuidar, paciente de la planta enferma A cambio de mis caricias las hojas de la menta dejan su olor en mis manos húmedas

Ruptura

Nuestra ropa sucia de ayer está mezclada sobre el escritorio primero, un pantalón tuyo luego una camiseta mía luego tus medias luego mi vestido Y este gesto trivial otros días, hoy me parece un poema