Herida
Cada dos semanas mi gata blanca regresa herida a la casa, pelea con el gato vecino y vuelve llorando a la puerta con algún rasguño en el cuerpo Yo la regaño y le explico con mis palabras inservibles, que no debe meterse en problemas y con los ojos llorosos le ruego que se quede conmigo y no salga Pero mi gata blanca no entiende lo que le digo y cada dos semanas regresa sangrando Yo le limpio las heridas, llamo al médico que conoce de memoria mi voz angustiada y miro los ojos verdes de mi gata blanca acostumbrados a cazar, a pelear, a resistir las uñas afiladas de otros animales en su piel La miro suplicándole que no se vaya que ponga siempre su nariz fría contra mi cara, y descanse su pequeña cabeza sobre la palma de mi mano Pero mi gata blanca no entiende lo que le digo y sus ojos verdes miran al sol